En la Asamblea General de la ONU, Donald Trump dijo que los documentos de Estados Unidos pasaran a hablar de superinteligencia, no de inteligencia artificial, porque la palabra artificial «suena a falso». Aun no hay memo de aplicacion.
En Apsara 2026, Eddie Wu anuncia un Qwen de 5 a 10 billones de parámetros, el acelerador Zhenwu V900 —masa en el 1T de 2027— y más de 20 GW de centros de datos en 2032. Es hoja de ruta, no un modelo ya entrenado.
Desarrolladores hallaron que el asistente ZCode de Z.ai empaquetaba proyectos con historial Git, los cifraba y los enviaba a OSS sin interruptor. La empresa pidió disculpas; un cliente exige borrado y logs antes del 10 de octubre.
Tras una jornada de conversaciones en Nueva York, Scott Bessent presentó un «U.S.-China A.I. dialogue» para notificarse incidentes de IA de nivel de seguridad nacional. Pekín no ha formalizado su respuesta.
Un term sheet del 21 de septiembre muestra que SoftBank lanza 10.000 millones de dólares y 1.000 millones de euros en notas senior para financiar el pago a OpenAI del 1 de octubre y cancelar un puente de 10.000 millones.
Nscale presenta el S-1 para cotizar como NSCL. Facturó 140,6 millones en el primer semestre y perdió 1.020. El prospeto se sostiene sobre un contrato de hasta 44.600 millones y 460 MW con Anthropic.
El presidente anuncia una AI Force al estilo Space Force y un AI Czar de «alto IQ». Rechaza frenar el desarrollo, llama hoax a las alertas de seguridad y dice que lo «malo» se vigilará con las leyes ya existentes.
Cuatro consumidores acusan a Anthropic, OpenAI, SpaceXAI y Google de acordar un frenazo coordinado de sus modelos de frontera. La demanda se apoya en el ensayo de Amodei y en las adhesiones públicas de Altman, Musk y Hassabis.
El gobernador Gavin Newsom firma una orden ejecutiva que acelera la supervisión independiente de IA en California y pide a expertos proponer en dos meses medidas como un kill switch de emergencia para modelos frontier y planes de seguridad elaborados por terceros.
Documentos judiciales muestran que ejecutivos de OpenAI y Microsoft describieron internamente sus productos como sustitutos del periodismo, y los demandantes usan esas frases contra la defensa de fair use.